La prioridad de los cuidadores: El cuidado de los demás, comienza por el propio

Cuidador

La discapacidad es una situación vital, que la mayoría de ocasiones, reestructura a todo el núcleo familiar. A menudo las personas con discapacidad necesitan cuidados que requieren mucho tiempo por parte de las familias. La sociedad en la que vivimos, los gastos “ocultos” de la discapacidad, así como, las escasas ayudas sociales existentes propicia que la mayoría de los cuidados caiga sobre la figura del cuidador/a informal.  

¿Qué es un/a cuidadora informal?

Se entiende por cuidador informal aquella persona que dedica su tiempo y energías a cuidar de una persona anciana, con discapacidad, es decir, en situación de dependencia. Todos sabemos que la labor de estas personas no está reconocida socialmente: no son remunerados, muchas veces, son incomprendidos en el trabajo en aquellas ocasiones en las que no han tenido que abandonarlo forzosamente (con todas las implicaciones psicológicas, sociales y económicas que esto conlleva). Pero cabe preguntarse, ¿Los propios cuidadores y su entorno reconocen esta gran labor? La respuesta, desgraciadamente es un rotundo no.

Es importante, el reconocimiento social de esta figura, pero más importante todavía es la concienciación individual y familiar sobre la importancia de estas tareas y sobre todo sobre sus posibles consecuencias, entre ellas se pueden destacar las siguientes.

    • Falta de tiempo personal  y de ocio.  Los cuidados del niño o el adulto con discapacidad, son tantos que no se encuentran espacios de esparcimiento, algo esencial para el bienestar de cualquier persona.
    • Pérdida de relaciones sociales. Es muy posible que muchos de nuestros amigos o familia más extensa no entiendan la situación. También es posible, que seamos nosotros mismos los que nos aislamos porque sólo nosotros nos sentimos capaces de cuidar a nuestro ser querido. Nos volcamos en ello, ¿Después de todo es nuestra obligación no? Todos estos pensamientos pueden llevar asociados sentimientos de culpabilidad. Pedir ayuda o apoyarse en alguien no nos hace peores padres, simplemente todos somos humanos.
    • Agotamiento físico y psicológico. De un día para otro,  se pasa a ser padres, madres, rehabilitadores, fisioterapeutas, logopedas ¿Cómo no agotarse? ¿o estresarse?
    • Deterioro de la relación de pareja. A menudo los padres del niño o la niña con discapacidad pasan a ser padres por encima de todo e incluso llegan a olvidarse de sus roles de esposo/a. Esto en una situación crónica, puede llevar a la pareja un distanciamiento importante.
    • Dificultades para prestar la misma atención a los hijos sin discapacidad. Algo que sin duda puede provocar, una vez más, el sentimiento de culpa. Resulta esencial, ser claros con los niños desde un comienzo, siempre con un lenguaje accesible a su edad, y explicarles que su hermano o hermana con discapacidad necesita más atención, pero eso no significa que ellos nos importen menos. Aún así, siempre es bueno buscar espacios individuales para todos los hijos y hacer actividades en familias donde participen todos. Sabemos que todo esto puede resultar muy complicado, especialmente cuando la discapacidad es muy severa. Pero precisamente, por ello, es bueno pedir ayuda y apoyarse en otros.

 

Todos estos factores, y otros tantos, pueden facilitar la aparición del “síndrome del cuidador”. Un síndrome muy común, entre los cuidadores de personas dependientes. Sobre este síndrome y sus graves consecuencias sobre el bienestar físico y emocional de los que lo padecen hablaremos en otro artículo.

¿Cómo podemos mejorar la situación?

  • Realización de una repartición de responsabilidades y tareas más equitativa del núcleo familiar. Actualmente, diversos estudios cifran en que estos cuidados son asumidos por las mujeres en torno a un 90% de los casos.
  • Disfrutar de pequeños placeres (micro pausas). Buscarse momentos por ejemplo,  para saborear un buen café, para leer un libro, obligarnos a salir de vez en cuando.
  • Tener muy presente, que pedir ayuda no es de débiles, sino de fuertes. No debemos sentirnos culpables por pedir ayuda, ya sea profesional (en muchos casos será necesario) o a nuestro entorno más cercano. En este sentido, siempre es conveniente acudir al trabajador/a social de nuestra localidad para informarnos sobre las ayudas a las que tenemos derecho y sobre los pasos que debemos dar para solicitarlas.

Por último, no terminar este artículo sin recordar que en la discapacidad no hay culpables. Desde efisiopediatric, reconocemos la labor de los cuidadores y queremos prestarles nuestro apoyo y sobre todo deciros que vuestra labor es enorme. Por ello, por favor, cuidaros, si no lo hacéis por vosotros hacedlo por vuestros familiares. El cuidado de los demás, comienza por el propio.

 

Artículos relacionados

El autocuidado del cuidador. http://www.sercuidador.es/El-Autocuidado-del-Cuidador.html

El síndrome del cuidador: las consecuencias de cuidar sin apoyos. http://www.convivirconespasticidad.org/2015/04/el-sindrome-del-cuidador-las-consecuencias-de-cuidar-sin-apoyos/

 

Redacción efisiopediatric

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